PUERTO CABELLO: HISTORIA Y FUTURO

Pocas ciudades del país guardan acontecimientos tan relevantes; en lo social, lo cultural y lo patriótico, como Puerto Cabello, la ciudad costera más importante del Estado Carabobo, población inseparable del Mar Caribe, de pobladores cordiales y gentiles, que es lugar emblemático pues en ella acciones pasadas, que se refieren más adelante, servirán como estímulo en un proyecto de significado histórico para la difusión de los valores sociales, el gentilicio de los lugareños y la condición hospitalaria de un pueblo amigo.

Puerto Cabello merecedora del título que ostenta: “la ciudad de la cordialidad”, pronto será la memoria tangible de un pasado que engrandece a su gente a través de unElemento Expositivo Desmontable que, desde un planteamiento museológico enmarcado en el desarrollo cultural de la ciudad, rescata un momento histórico nuestro que quedará expresado en un espacio libre de cualquier población venezolana reflexión de las generaciones futuras.

 

JUSTIFICACIÓN

Este es el primer Concurso Nacional de Diseño: “PROYECTO ELEMENTO EXPOSITIVO DESMONTABLE HOMENAJE AL PUEBLO VENEZOLANO, GENEROSO Y HOSPITALARIO”, en lo adelante el Concurso Nacional de Diseño, organizado y promovido por el Espacio Anna Frank, con el apoyo del Colegio de Arquitectos del Estado Carabobo, La Fundación Bancaribe, la revista Entre Rayas, la Asociación Amigos de la Porteñidad, Universidad Central de Venezuela y Universidad Simón Bolívar. Es una iniciativa de carácter cultural-educativo y, surge de la voluntad de reconocer las virtudes sociales de los antiguos habitantes de Puerto Cabello. Se trata de diseñar y entender la construcción de un Elemento Expositivo Desmontable como punto de encuentro y recorrido, un Objeto Expuesto que inspire a la reflexión y que funcione como vehículopara la difusión de los valores humanos y el recuerdo de los acontecimientos históricos de la emblemática ciudad adosada al mar.  Un Dispositivo Museográfico Itinerante, que iniciará su transitar en Puerto Cabello y recorrerá el país, despertando conocimientos y renovando los valores de una sociedad civil que dio ejemplo de dignidad, valentía  y hermandad.

 

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Dos barcos de bandera alemana emergieron del horizonte en febrero de 1939 con una inesperada carga de condenados a muerte, en su mayoría judíos que trataban de escapar de la barbarie nazi en los umbrales de la Segunda Guerra Mundial. Venían de una desesperada ronda, sin que ningún gobierno aceptara otorgarles refugio y con ello la única oportunidad de salvación. Los barcos Caribia y Koenigstein habían salido del puerto de Hamburgo con intenciones de atracar en Trinidad y Barbados, sin imaginar que el destino los llevaría a costas venezolanas. La primera embarcación consiguió fondear en Puerto Cabellos el 3 de febrero de 1939 y la segunda, tras un peregrinaje más angustioso, lo hizo en La Guaira el 8 de marzo de ese mismo año.

El General López Contreras, entonces presidente del país, debió imponerse ante un camaleónico gabinete y leyes que de manera expresa prohibían la entrada a Venezuela de personas que no fueran de raza aria. Lo más impresionante de este acontecimiento, fue el comportamiento de la sociedad civil.

El Caribia logró  atracar en Puerto Cabello en la madrugada, no habiendo luz suficiente, fueron encendidas las bombillas de las casas del pueblo, de camiones y automóviles que se acercaron al muelle. Esa noche los agotados viajeros fueron recibidos por los porteños, quienes ofrecieron, comida y cobijo. El 28 de marzo la prensa publicaba una lista con los nombres, edades, estado civil, ocupación, lenguas y profesión de todos los refugiados en Mampote, hacienda ofrecida por el Dr. Aza Sánchez, a fin de que la obra humanitaria se completara mediante la contratación de esa gente.

Como citó el diario La Esfera: “… es la voluntad de la Nación, es el sentir del pueblo, de ese pueblo que los recibió entusiastamente (…) y que los visita continuamente en su refugio de Mampote. Venezuela necesita gente laboriosa y honrada (…). Pues que se queden, en buena hora, compartiendo nuestra tierra y nuestro cielo, comiendo nuestro pan y disfrutando del afecto nacional. Ellos devolverán todo eso con creces en el producto de su trabajo y en sus hijos, futuros defensores de la nacionalidad”.

 

LOS BARCOS DE LA ESPERANZA (Parte I)

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